Tudanca

Descarga AQUÍ la info y ¡llévatela puesta!
Tras dejar atrás Polaciones y el embalse de La Cohilla, el río Nansa entra en el municipio de Tudanca encajonado por el Estrecho de Peña Bejo o Caos de Bejo, para luego abrirse al llegar poco más abajo. Tudanca cuenta en su territorio con los pueblos de: La Lastra, Santotis, Sarceda y Tudanca. Es un municipio donde vas a encontrar mezcla de tradiciones, senderismo, literatura y arquitectura bien conservada, ¿a que suena bien? Empezaremos por su nombre, Tudanca. Si llevas algunos días por la comarca, habrás podido ver pastando unas vacas esbeltas, generalmente de color negro/grisaceo, aunque también las hay de color castaño. Son las vacas tudancas, una raza autóctona de Cantabria. Esta especie está adaptada a zonas de montaña donde pasta de forma habitual de mayo a octubre. Tradicionalmente, se las utilizaba en las labores de trabajo en el campo. Hoy en día, su carne es muy preciada en la gastronomía. De las tudancas debes saber que nacen de color canela o “colorao” y a medida que van creciendo, el pelo va tornando a gris y negro. Es característico de esta especie el morro (o bebedero) y la zona alrededor de los ojos (la sanguijuela) de color blanco, y unos grandes cuernos “estornejados” blancos con el pitón negro. Los machos son negros y tienen una raya blanca que recorre su lomo. José María de Cossío, del que luego hablaremos, decía que era una vaca “Ágil, fuerte, sobria y resistente”, y a lo que añadimos noble y muy lista. Tudanca fue paso de caminos históricos que unían la costa con la meseta, como el Camino del Potro y el Camino Real. Puede ser un reto conocer este territorio a pie, y por los peñascos que nos rodean, puedes imaginar que ¡la tarea no va a ser sencilla! Sin embargo, si prefieres menos emociones y esfuerzo, un paseo por el pueblo de Tudanca y visitar el interior de la casona, es el plan perfecto. Ahora te desvelamos algunos detalles más de los IMPRESCINDIBLES, EXPLORANDO, curiosidades y pistas para que hagas más divertida tu visita:
¿Sabías que por la calles de este pueblo caminaron Unamuno y Alberti, entre otros personajes? Sigue leyendo y descubrirás el por qué. En 1983, Tudanca fue declarado Conjunto Histórico Artístico por la excelente conservación de su arquitectura montañesa. En sus calles se mezclan casonas del siglo XVIII, de aquellos que emigraron a América, con casas más humildes que se ordenan en hileras, adaptándose a la pendiente del terreno. Es visita obligada en la comarca Saja Nansa.
Junto a la carretera CA – 281, al lado de la parada de autobús está el mirador de Santotis. Desde ahí se ve prácticamente todo Tudanca, excepto Sarceda que queda escondido a algo más de 4 kilómetros en dirección norte. Desde este punto verás los pueblos de Tudanca y La lastra, el Estrecho de Bejo, el Prao Concejo y los cuetos del Haya y la Avellanosa ¡Un BALCÓN con mayúsculas!
Visitar la Casona es tener la oportunidad de ver una casa del siglo XVIII, construida por orden de un emigrante al Perú. Uno de sus dueños fue José María de Cossío, filólogo, ensayista, autor de la enciclopedia taurina El Cossío y miembro de Real Academia Española. Tuvo estrecha relación con escritores de la Generación del 27, toreros y futbolistas. Por la Casona pasaron y dejaron su huella personajes como José María de Pereda, Carlos Gardel, Unamuno o Alberti. Ellos lo consideraban “un refugio de la cultura española entre las montañas” Tudanca aparece incluso en obras literarias como “Peñas Arriba” de Pereda, bajo el nombre ficticio de Tablanca.
Tudanca ha estado muy ligada a la ganadería. En la parte alta de la montaña donde se asienta Tudanca, está el Prao Concejo, o Prao Conceju, que desde tiempos remotos, se mantiene como pradería comunal. Para su aprovechamiento se divide en 8 partidas, y éstas a su vez en varias suertes, que son adjudicadas a los vecinos con derecho a siega. En la primavera, se aprovecha como pasto, o como comúnmente se suele decir, es aprovechado “a diente”. Unamuno lo definió como “un modelo de uso agrario colectivo” y así lo reflejó en alguno de sus escritos.
Las aguas del río Nansa han sido aprovechadas para mover molinos y batanes, hacer funcionar ferrerías y en el siglo XX, para mover turbinas y producir electricidad. Es uno de los ríos más modificados por la mano del hombre con la construcción de embalses, azudes y saltos como la de La Lastra o Peña Bejo, que comenzó a funcionar en 1947. Si subes dirección a Polaciones, un poco más arriba de La Lastra, verás una tubería que pasa por encima de la carretera. Es un canal que toma las aguas del embalse de la Cohilla, para hacerlas caer con fuerza y mover la turbina para producir electricidad. El agua sobrante se vierte en el contra-embalse de la central de La Lastra. A este modo de producción de electricidad se le llama Salto.
La carretera que va de Tudanca a Polaciones sube serpenteando por el Estrecho de Peña Bejo, o Caos de Bejo, roquedo que el río Nansa excavó buscando su salida al mar. Las paredes del estrecho esconden un tesoro desde el punto de vista geológico. En ellas se puede ver la mejor serie de materiales de Cantabria, que tuvieron su origen en el Triásico ¡hace 250 millones de años!
En Tudanca te proponemos seguir las rutas que se usaron durante siglos para comunicar la costa y la meseta. Requieren de cierta preparación física por el desnivel que tienen. La primera, el Camino del Potro tiene las descripción desde Polaciones a Tudanca, así que deberás hacer el ejercicio de ¡leerlo de abajo hacia arriba!
Esta ruta forma parte del camino que unía la costa con la meseta Castellana. Hay varias alternativas dependiendo del lugar que elijas para comenzar. Nuestra recomendación es unir los municipios de Polaciones y Tudanca, partiendo de Pejanda y finalizar en Tudanca, o a la inversa. Es una ruta lineal y, dada su longitud y desnivel, te recomendamos llevar dos coches y dejar uno en cada punto. Desde Pejanda, sigues la carretera a Callecedo donde debes tomar la pista que va a la izquierda, hacia Peña Sagra. Irás ascendiendo durante 6 kilómetros hasta llegar al Mirador del Potro donde, probablemente quedarás con la boca abierta por la vista panorámica con un solo golpe de vista: el embalse de La Cohilla, Tudanca y montañas como el cueto de La Concilla, Peña Labra y Pico Tres Mares. Luego la senda desciende hasta llegar a un cruce donde hay varias pistas, es el collado de Abeyán también llamado la Joza Abellán o Jozalabellán. Los caminos parten hacia San Sebastián de Garabadal o a La Lastra. Si sigues esta opción deberás bajar hacia La Lastra y de ahí a Tudanca. Datos técnicos y recomendaciones: ► Inicio y final: Pejanda / Tudanca Observaciones:
Esta ruta sigue el trazado del Camino Real que unía San Vicente de la Barquera con Medina de Rioseco y Toledo. Requiere cierta forma física por el desnivel que tiene. La ruta comienza en Tudanca. Debes dejar el vehículo en el aparcamiento de la entrada. Subes hasta la parte alta del pueblo y a la derecha, dirección sur tomarás una pista de hormigón. Llegarás hasta el Santuco de Hoz donde el camino comienza a bajar. Los santucos eran pequeños edificios con imágenes religiosas, que se colocaban en torno a caminos principales. Eran como el modo de proteger el alma de los caminantes. Encontrarás una bifurcación donde hay una pista de hormigón que lleva al a ermita de Las Nieves. Si quieres puedes acercarte y desandar el camino hasta el cruce. De ahí toma el cruce a la derecha, por la pista que va hacia los invernales de Sobayo. Estos edificios sirven como refugio para el ganado en los inviernos. Pasados los invernales, abandona la pista y continúa por el sendero junto al barranco. Tras cruzar el río, verás un camino con grandes losas de piedra. Continúa por el Cueto del Haya hasta el collado de Pantrieme. De aquí ya se baja hasta Puente Pumar. Datos técnicos y recomendaciones: ► Inicio y final: Tudanca / Puente Pumar Observaciones:
|